Cómo habla IEC 870-5-102 Captia Connect
Connect se comporta como estación central de la sesión de telemedida, es decir como el lado que pregunta. El contador es la estación secundaria y nunca habla si no se le pregunta. Esta asimetría es lo primero que hay que asumir, porque explica el resto de la integración: Connect no recibe un flujo continuo de medidas, sino que abre una sesión, pide bloques de registros ya cerrados por el contador y cuelga. El equipo de medida sigue midiendo y almacenando aunque nadie le lea; Connect solo se lleva lo que el contador ya tiene guardado.
En una planta española esto es lo que hay detrás de la frase «bajar la curva del contador». El contador fiscal, el mismo que sostiene la facturación del suministro, guarda internamente los registros de energía y la curva de carga. IEC 870-5-102 es la vía por la que Connect los extrae sin tocar la configuración de tarificación ni interferir en la lectura de la distribuidora.
Enlace serie y enlace TCP: el mismo diálogo por dos caminos
Connect establece la sesión por dos medios, y en ambos el diálogo de aplicación es el mismo. El primero es serie, contra el puerto de comunicaciones del contador o de su módem asociado, habitualmente RS-232 o RS-485 con velocidades bajas por diseño: en el parque instalado son corrientes 1200, 2400, 9600 y 19200 baudios, con paridad par y ocho bits de datos como combinación más frecuente. No es una limitación que convenga forzar: el volumen de una sesión de telemedida es pequeño y el enlace lento rara vez es el cuello de botella.
El segundo es TCP, cuando el contador está detrás de un convertidor serie a Ethernet, de un router industrial o de una pasarela del fabricante que publica el puerto serie sobre la red. Aquí el detalle que importa en campo es que no hay un puerto asignado por costumbre como el 502 de Modbus TCP o el 4840 de OPC UA: el puerto lo fija quien montó el convertidor, y forma parte de los datos de la puesta en marcha igual que la velocidad de línea. Connect lo toma como parámetro de configuración, no como valor por defecto.
En los dos casos la conexión sale del nodo Connect hacia el contador y se queda dentro de la red de la instalación. Hacia fuera, el nodo no abre puertos entrantes: el enlace con la plataforma lo establece Tailscale como conexión saliente segura. Es el mismo principio que en el resto de adquisiciones de la plataforma, y aquí importa más que en ningún otro sitio, porque el armario de medida suele ser precisamente el punto de la instalación donde nadie quiere abrir un acceso remoto.
Direccionamiento: dirección de enlace y punto de medida
Para que Connect lea el contador correcto hacen falta dos identificadores y conviene no confundirlos, porque es el error de puesta en marcha más habitual de este protocolo. La dirección de enlace distingue al equipo dentro del bus o del canal de comunicación: es lo que permite que varios contadores compartan una misma línea RS-485 sin pisarse. La dirección del punto de medida identifica el punto de medida registrado, el que aparece en el contrato y en los papeles de la instalación. Un equipo puede responder en el enlace y devolver datos de un punto de medida que no es el que se creía estar leyendo.
Connect trata las dos direcciones como parte de la identidad de la señal, no como parámetros de conexión que se olvidan tras conectar. Es lo que hace que, meses después, una curva del histórico se pueda cotejar contra la factura sin depender de la memoria de quien hizo la instalación.
Qué pide Connect en cada sesión
Una sesión de telemedida tiene una estructura reconocible y Connect la sigue en el mismo orden: identificar al equipo, comprobar la hora, pedir los bloques de registros del periodo que falta y cerrar. Los bloques que interesan son tres y responden a preguntas de negocio distintas.
La curva de carga es la serie de energía integrada por periodos consecutivos, con marca de tiempo por periodo. Es el dato con forma, el que dibuja el perfil de consumo del día y el que sostiene después cualquier análisis energético. Los totalizadores son los registros acumulados de energía activa y reactiva por cuadrante y por periodo tarifario, más los máximos de potencia asociados. Los cierres son las fotos que el contador consolida al final de cada periodo de facturación y que quedan congeladas: son la referencia contra la que se contrasta la factura.
Connect pide siempre por rango temporal explícito y con solape, no «lo último». Es la decisión de diseño que evita el modo de fallo clásico de la telemedida: una sesión que falla una noche y deja un hueco que nadie ve hasta que alguien mira el gráfico un mes después. Al pedir un rango que se solapa con lo ya descargado y descartar duplicados por marca de tiempo de periodo, la reanudación tras un fallo es automática y no necesita intervención.
Por qué la cadencia no se parece a la de un protocolo de proceso
Es la diferencia que más cuesta explicar y la que más decisiones condiciona. Un protocolo de proceso como Modbus o OPC UA entrega el valor instantáneo de una magnitud, y la pregunta de diseño es cada cuánto se muestrea. En telemedida no hay valor instantáneo que muestrear: el contador entrega energía ya integrada en un periodo cerrado. Leer más a menudo no da más resolución, porque la resolución la fija el periodo de integración configurado en el contador, no la frecuencia con la que se le pregunta.
La consecuencia práctica es que la sesión típica es diaria y se programa de madrugada, para recoger la curva del día anterior ya completa. Cuando la operación quiere ver el consumo durante la jornada, Connect sube la frecuencia de sesión a varias veces al día, y el techo sigue siendo la granularidad de la curva. Si lo que se busca es realmente potencia instantánea segundo a segundo, este no es el camino: eso se lee de un analizador de red y ese analizador habla otro protocolo. La distinción está desarrollada en los límites.
La contrapartida de una cadencia lenta es que el buffering deja de ser opcional. El nodo Connect ejecuta la adquisición sobre Docker y persiste las series en InfluxDB en el propio edge, así que una caída del enlace con la plataforma no pierde una descarga que solo se hace una vez al día y que, si se pierde, hay que volver a pedir al contador. Cómo se conserva y se consulta después ese histórico es el asunto de la guía de historian industrial.
| Parámetro | Qué se decide | Criterio de partida |
|---|---|---|
| Medio y enlace | Serie sobre RS-232 o RS-485, o TCP a través de convertidor o router industrial | Se usa el enlace que ya exista en el armario de medida, sin sustituir el módem de la distribuidora |
| Parámetros de línea | Velocidad en baudios, paridad y bits de datos, o dirección IP y puerto del convertidor | Se documentan en la puesta en marcha: no hay puerto de facto que se pueda dar por supuesto |
| Direcciones | Dirección de enlace del equipo y dirección del punto de medida | Ambas se registran como identidad de la señal, no solo como parámetro de conexión |
| Alcance de la sesión | Qué bloques se piden: curva de carga, totalizadores o cierres | Curva para el análisis, totalizadores y cierres para contrastar contra factura |
| Cadencia | Cada cuánto se abre sesión y con cuánto solape se pide el rango | Sesión diaria de madrugada con rango solapado, subiendo a varias al día si la operación lo pide |
Qué equipos hablan IEC 870-5-102
En una instalación industrial española este protocolo aparece casi siempre en el mismo sitio físico, el armario de medida, y en tres formas distintas que conviene separar porque el trabajo de integración cambia.
La primera son los contadores de medida en frontera, los equipos de facturación del suministro en instalaciones con potencia contratada relevante. Son el caso canónico: el equipo ya está instalado, ya está verificado y ya está guardando curva. El trabajo de Connect es de lectura, y la instalación se limita a llegar al puerto de comunicaciones sin alterar nada de lo que hay.
La segunda son los contadores de medida secundaria o de reparto, los que la propia industria instala para saber qué consume cada nave, cada línea o cada servicio general. Aquí no hay obligación reglamentaria de ningún tipo, así que el equipo lo eligió el instalador y la sorpresa habitual es encontrar que el mismo contador ofrece telemedida y además un mapa Modbus. Cuando eso pasa, no siempre gana el mismo protocolo, y la decisión está en la sección de convivencia.
La tercera son los concentradores y equipos de telegestión que agrupan varios puntos de medida detrás de un solo canal de comunicación. Para Connect el patrón es el mismo, con la diferencia de que una sola sesión recorre varias direcciones de enlace y varios puntos de medida, y de que la ventana de acceso al canal se comparte con quien más lo use.
Junto a esos equipos, en el mismo cuadro, casi siempre hay analizadores de redes. No son contadores fiscales y no hablan este protocolo: entregan tensión, corriente, potencia, factor de potencia y armónicos por Modbus, TCP o RTU sobre RS-485. Son complementarios, no alternativos, y en la práctica la mayoría de instalaciones energéticas de Connect leen las dos cosas. El servicio que hace esa toma de datos extremo a extremo es la ingesta en el edge.
De registro de contador a serie temporal
Lo que Connect descarga no son muestras sueltas, son bloques fechados. Cada periodo de la curva llega con su marca de tiempo de inicio y su energía integrada, y esa estructura obliga a tomar tres decisiones de normalización que no aparecen en un protocolo de proceso.
La primera es la convención del sello temporal. Un periodo de curva es un intervalo, no un instante, y una energía integrada entre dos horas se puede fechar al principio o al final del intervalo. La convención se fija una vez, se documenta y no se cambia. Si se cambia a mitad de un histórico, los cuadros de consumo se desplazan un periodo y el desplazamiento es exactamente del tamaño que hace que nadie lo note hasta que hay que justificar una factura.
La segunda es la diferencia entre acumulado y consumo. Un totalizador es una cuenta que solo crece, así que la serie útil para operación es su incremento entre lecturas, no su valor absoluto. Connect conserva las dos: el acumulado, porque es lo que se contrasta contra la factura y porque un incremento sin su origen no se puede auditar; y el incremento, porque es lo que se representa y lo que consumen los modelos. Un acumulado que se reinicia o que salta hacia atrás es además una señal de diagnóstico por sí misma.
La tercera es el tratamiento de la hora. El reloj del contador es el que fecha la curva, y es un reloj que deriva y que además vive los cambios de hora estacionales con la duplicación y el salto de periodo correspondientes. Connect comprueba la hora del equipo en cada sesión y registra la desviación observada junto al dato en lugar de corregirla en silencio. Un histórico energético al que alguien reescribió las marcas de tiempo para que cuadrasen deja de servir como prueba.
Sobre esas tres decisiones, el trabajo restante es de identidad, igual que en cualquier sistema de adquisición de datos industrial: cada serie se ata a su punto de medida, a su centro de consumo y a su unidad, con nombre estable. Es lo que hace que la curva sea utilizable por el módulo de optimización energética, que trabaja sobre históricos de consumo y sobre la forma de la curva capturada por Connect, no sobre lecturas aisladas.
| Lo que entrega el contador | Qué hace Connect con ello | Para qué sirve después |
|---|---|---|
| Curva de carga por periodos de integración | Una muestra por periodo, fechada con la convención de intervalo fijada y documentada | Es el perfil de consumo sobre el que trabaja el análisis y la optimización energética |
| Totalizadores de energía activa y reactiva | Se guarda el acumulado y se deriva el incremento entre lecturas como serie propia | El acumulado permite contrastar contra factura y el incremento es lo que se representa |
| Máximos de potencia registrados | Se conservan asociados a su periodo tarifario y a su marca de tiempo | Sostienen el análisis de potencia contratada y de los excesos que la penalizan |
| Cierres de periodo de facturación | Se registran como valores consolidados e inmutables, separados de la curva | Son la referencia de contraste cuando una factura no cuadra con lo medido |
| Hora del reloj del contador | Se compara con la del nodo en cada sesión y la desviación se registra junto al dato | Evita reescrituras silenciosas y explica los desplazamientos de la curva |
| Dirección de enlace y punto de medida | Se atan a la identidad de la serie, con centro de consumo y unidad estables | Permite cotejar el histórico con el contrato meses después de la instalación |
Cuándo IEC 870-5-102 no es la vía adecuada
Este es el protocolo correcto para leer lo que un contador fiscal guarda, y es la vía equivocada para casi todo lo demás. Cinco escenarios donde insistir con él cuesta tiempo y no aporta nada.
Hace falta potencia instantánea o calidad de red. Es el caso más frecuente y el más confundido. Si la pregunta es cuánta potencia hay ahora mismo, si el disparo de un motor está provocando un hueco de tensión o cuánta distorsión armónica tiene la instalación, la telemedida no responde: entrega energía integrada de periodos ya cerrados. Eso se lee de un analizador de redes por Modbus, con una cadencia de segundos, y lo normal es tener las dos fuentes conviviendo.
Se quiere actuar sobre el consumo. Connect adquiere, no manda consignas, y en un equipo de medida fiscal esa frontera es aún más estricta: el contador es un instrumento verificado y su configuración pertenece a quien lo verifica. Deslastrar cargas, parar una máquina o mover un arranque es trabajo del sistema de control de la planta, y la recomendación que lo dispara sale del módulo de optimización energética, no del canal de telemedida.
El contador es de submedida y ya expone Modbus. En medida secundaria, donde no hay ninguna exigencia de trazabilidad fiscal, un contador que ofrece las dos vías se lee casi siempre mejor por Modbus: la cadencia es libre, el mapa de registros es directo y no hay que gestionar sesiones ni ventanas de acceso. La telemedida se reserva para donde aporta lo que Modbus no da, que es el registro consolidado y auditable.
El dato ya está fuera, en un sistema de la distribuidora o del comercializador. Cuando lo que se necesita es la curva que ya publica un portal, un servicio web del comercializador o un fichero periódico, montar una sesión serie contra el contador es trabajo duplicado. La vía son las integraciones estándar por API REST, webhooks o CSV. La contrapartida hay que conocerla: el dato de un portal externo llega con retraso de días y con la agregación que ese portal aplique, mientras que la lectura directa del contador está disponible al día siguiente y con la granularidad que el equipo guarda.
No hay acceso físico ni de red al equipo. Ocurre más de lo que parece: el contador está precintado en un armario compartido, su puerto de comunicaciones está ocupado por el módem de la distribuidora o el canal tiene una ventana de acceso que no se puede invadir. Ese es un límite de instalación, no de protocolo, y la solución honesta suele ser instalar un equipo de medida propio aguas abajo en vez de forzar el de frontera.
Y un límite que no es del protocolo sino del encargo: la curva de carga por sí sola no explica nada. Un pico de las tres de la madrugada es un dato inerte hasta que alguien puede decir qué máquina estaba arrancando. El valor aparece cuando la curva se cruza con las señales de proceso que Connect adquiere en paralelo por otras vías, y por eso este protocolo rinde poco si se implanta como una integración aislada.
Convivencia con el resto de la instalación
En una instalación con medida energética, IEC 870-5-102 nunca es el único protocolo, y no aspira a serlo. El patrón que Connect encuentra una y otra vez es un reparto por función: la telemedida da el consumo consolidado y auditable del punto de medida, los analizadores de red dan la potencia instantánea y la calidad de suministro por Modbus, y los PLC y máquinas dan por OPC UA o MQTT el estado de proceso que explica el consumo. Connect adquiere por las tres vías en paralelo y las lleva al mismo modelo de series temporales, de forma que en el histórico quedan al mismo nivel y nadie tiene que saber de qué protocolo vino un dato para poder usarlo.
Cuando conviven la telemedida y un analizador sobre el mismo suministro aparece la pregunta inevitable: los dos números no coinciden. Y no tienen por qué. Miden en puntos distintos, con clases de precisión distintas y con periodos de integración distintos. La regla operativa de Connect es simple y evita discusiones: el contador fiscal es la referencia para cualquier cifra que vaya a contrastarse contra una factura, y el analizador es la referencia para todo lo que sea forma, dinámica y diagnóstico. Las dos series se conservan, ninguna se corrige contra la otra.
Migración, en el sentido de sustituir este protocolo por otro, prácticamente no existe. El contador de frontera no se cambia porque a alguien le convenga otro protocolo: se cambia cuando toca, y mientras tanto habla lo que habla. Lo que sí evoluciona es la instalación alrededor, con equipos de medida secundaria más modernos que entran ya con Modbus o con una interfaz IP propia. Por eso la recomendación es no plantear la medida energética como un proyecto de homogeneización de protocolos, sino como una capa de adquisición que acepta lo que hay en el armario.
Sobre esa capa trabaja después el módulo de optimización energética, que se apoya en históricos de consumo y en las curvas de carga capturadas por Connect, y el proyecto de ingeniería que la implanta es la ingesta en el edge.